miércoles, 12 de mayo de 2021

Peine de Nagant 7,62.

 El 7,62 x 54 R es un cartucho diseñado en 1891 para el fusil Mosin-Nagant. Posteriormente se usaría en fusiles de franco tirador, ametralladoras pequeñas, medias, pesadas y de aviación.

Fue usado por Rusia en la Primera Guerra Mundial, luego en la Revolución Bolchevique, la Guerra Civil Rusa y la Segunda Guerra Mundial.

De izquierda a derecha: 7,62 x 54 R, 7,62 x 39 y 7,62 x 25 Tokarev.

También fue usado en la Guerra Civil Española por las tropas republicanas. 

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética proveyó fusiles y ametralladoras que empleaban este cartucho tanto a sus satélites como a movimientos de guerrilla y países simpatizantes. También fue usado en la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam.

A pesar de su diseño obsoleto es usado para cacería, en el fusil de precisión Dragunov y la ametralladora PKM.

MUÑECAS PORCELANA

Justo antes de la Segunda Guerra Mundial, se inició en los EE. UU. el pasatiempo de coleccionar y reproducir muñecas, en primer lugar elaborando las cabezas a partir de los moldes de entre 1860 y 1870, con artistas de la muñeca como Emma Clear. 


La reproducción artesanal de muñecas de porcelana creció lentamente como hobby en los Estados Unidos en los años 1950 y 1960, expandiéndose desde los 1970 y sobre todo desde los 1980 a Europa, Gran Bretaña y Australia, vía compañías que suministraban moldes, retales y accesorios como Seeley's y Wandke, la cual creó una red a gran escala de clases y seminarios. 

Otra rama del arte basado en la antigua muñeca de porcelana emergió también en EE. UU. durante los años 1940: las "artist dolls" o "muñecas de artistas" que eran creaciones originales diseñadas y moldeadas sin copiar los modelos del siglo XIX y principios del XX. Estas muñecas se fabrican expresamente para el mercado de coleccionistas adultos.

CARNET DE UNIÓN DE COOPERADORES

 El primer paso fue la compra, en 1934. El resultado fue una obra del más puro estilo racionalista, que buscaba adaptarse a la función para la que fue concebida.


En julio de 1936 la obra ya estaba terminada y se había hecho el traslado, pero debido al estallido de la Guerra Civil, no se llegó a inaugurar. Poco después, las cooperativas de consumo asumieron las funciones de suministro racionado de comestibles.

Con la entrada de las tropas franquistas, el edificio fue incautado por el bando vencedor y la Unió de Cooperadors se disolvió. Muy pronto se destinó como sede de las secciones femenina y juvenil de Falange y a Auxilio Social. Más adelante cobijó, también, la Jefatura de Falange, hasta que al final del franquismo fue destinado a cuartel de la Policía Municipal.

Los antiguos socios no desistieron de recuperar el edificio, pero finalmente en 1954 se vieron obligados a venderlo al Ayuntamiento por unas 247.000 pesetas, que era la deuda total que habían acumulado los cooperadores por conceptos diversos.

Con la llegada de la democracia, los socios supervivientes, encabezados por Josep Soler Vidal, reclamaron la propiedad del edificio, argumentando que la venta no había sido aprobada en asamblea general de socios. La petición no prosperó.

Desde entonces, el edificio siguió siendo la sede de la Policía Municipal de Gavà. Sin embargo, en diciembre de 2016, el Ayuntamiento inició un proceso participativo del que surgió, un año después, el Proyecto de Usos y Modelo de GestiónCon este proyecto se definieron las futuras funcionalidades del espacio, respetando el alma cooperativa de los inicios de la Unió de CooperadorsAsimismo, el Proyecto de Usos y Modelo de Gestión inspiró el diseño de la reforma del edificio.

Este sería un carnet.